El Circuit Gilles Villeneuve es uno de los escenarios más queridos y exigentes de la Fórmula 1, representando la síntesis perfecta de las exigencias técnicas del automovilismo y el apasionado espíritu canadiense del motor que ha convertido el Gran Premio de Canadá en uno de los eventos más esperados del calendario. Este único circuito semipermanente de 4.361 kilómetros, construido en la isla artificial de la Île Notre-Dame en el corazón del río San Lorenzo de Montreal, ofrece una experiencia de carrera sin igual en la Fórmula 1.
El carácter del circuito está definido por su secuencia de elementos desafiantes: desde la extensa recta trasera donde los coches superan los 320 km/h mientras los pilotos se preparan para una de las zonas de frenada más duras de la F1 en la horquilla, hasta el infame Muro de los Campeones —la barrera de hormigón en las curvas 13 y 14 que ha atrapado a numerosos campeones del mundo y sirve como severo recordatorio de la precisión necesaria para dominar este circuito.
El trazado fomenta el racing estratégico y las maniobras de adelantamiento con frenada tardía, con múltiples oportunidades para las batallas en la estela por las largas rectas y cambios de posición dramáticos que mantienen a los espectadores al borde de sus asientos durante todo el fin de semana.
La ubicación en la isla crea una atmósfera única donde el telón de fondo urbano de Montreal se combina con la belleza natural del río San Lorenzo. Cuando la F1 no está en pista, las mismas calles sirven como tranquilos senderos para que los residentes y visitantes de Montreal disfruten del entorno de la isla.