El 82% de los turismos y el 63% de los comerciales ligeros nuevos ya cuentan con tecnología de conducción automatizada de nivel SAE 2, según el Barómetro de ANFAC.
España ha registrado 10 proyectos piloto para vehículos automatizados, 9 de ellos de nivel SAE 4, y cinco ya han finalizado sin incidencias graves.
El principal obstáculo es la falta de un marco normativo que permita circular a los vehículos con niveles de autonomía superiores, a pesar de que la tecnología ya existe.
La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) ha presentado la cuarta edición de su Barómetro sobre el Vehículo Autónomo y Conectado, una radiografía que analiza el desarrollo de estas tecnologías en España. El informe, presentado por José López-Tafall, director general de ANFAC, y Juan José Arriola, de la DGT, revela un avance significativo en la tecnología, pero un freno regulatorio.
La oferta de vehículos avanza hacia mayores niveles de automatización, reduciendo la presencia de modelos con menor dotación tecnológica. La mayoría de los turismos y comerciales ligeros ya superan de media el Nivel SAE 2, que es el máximo permitido actualmente por la ley de circulación.
"La conducción autónoma puede ser una realidad en España. La tecnología ya existe, se puede implementar, lo que falta es un marco regulatorio", declaró José López-Tafall, director general de ANFAC.
Un hito importante ha sido la puesta en marcha de un programa marco para pruebas piloto de vehículos sin conductor, activo desde julio de 2025. Dentro de este programa ya se han registrado 10 proyectos, de los cuales nueve son para vehículos de nivel SAE 4. De estos, cinco han completado sus pruebas sin incidencias graves.
El barómetro incluye, por primera vez, una consulta a las marcas para identificar los obstáculos para el vehículo autónomo y conectado. La falta de homogeneidad en la regulación entre los países de la Unión Europea se señala como uno de los principales escollos.
El valor de los coches del futuro no estará ni en el metal ni en el motor, sino en el software y en el dato, advierte ANFAC.
El estudio analiza tres indicadores clave para obtener una comparativa fiable: el nivel potencial de autonomía, el nivel real de la oferta y las funcionalidades avanzadas incorporadas. Los resultados muestran que, si el marco legal lo permitiera, los turismos liderarían la autonomía potencial con una puntuación de 3.1 sobre 5.
- Turismos: El 82% de la oferta tiene un nivel de autonomía real SAE 2. Un 16% llega al SAE 3.
- Comerciales ligeros: El 63% cuenta con SAE 2, un aumento desde el 57% del año anterior.
- Vehículos industriales: El 68% tiene SAE 2, el máximo disponible para este segmento.
- Autobuses: El 70% opera en SAE 1, aunque existe oferta con el máximo nivel SAE 4.
En cuanto a los sistemas avanzados, el de mantenimiento automático de carril (ALKS) está presente en el 78.3% de los turismos. El sistema de asistencia al conductor (DCAS) lo tiene el 69% de los turismos y el 31.6% de los comerciales ligeros.
La conectividad en los vehículos ligeros se enfoca en la seguridad y el confort, con apps de navegación y avisos de mantenimiento casi universales.
En el ámbito de la conectividad, los vehículos ligeros siguen integrando masivamente tecnologías como Android Auto y Apple CarPlay. Cerca del 90% incorpora avisos de mantenimiento y más del 80% ofrece información en tiempo real del estado de los sistemas de seguridad.
Para los vehículos pesados, la conectividad se orienta a la seguridad operativa y el diagnóstico. La protección frente a ciberataques está casi universalizada, y la geolocalización remota está disponible en más del 90% de estos vehículos para optimizar rutas y logística.
El informe concluye que, a pesar del potencial tecnológico, los resultados del barómetro están supeditados a una necesaria y urgente regulación normativa que permita circular a los vehículos con los niveles de autonomía que los fabricantes ya son capaces de ofrecer.