Timo Rautiainen revela los giros del destino que lo llevaron de analista de software a copiloto bicampeón del mundo de WRC.
Un encuentro casual con Marcus Grönholm en un rally local fue el inicio de una asociación legendaria.
El famoso incidente de Turquía 2004, donde una barra de acero le atravesó el asiento, sigue siendo una anécdota viral.
La carrera de Timo Rautiainen está marcada por una serie de momentos fortuitos que lo alejaron de un futuro como técnico informático para convertirlo en una leyenda del World Rally Championship (WRC). En el último episodio del podcast WRC Backstories, el finlandés desgrana cómo el azar y la perseverancia forjaron su camino junto a Marcus Grönholm hacia dos títulos mundiales.
Autodenominado un "fanático de la tecnología" en su juventud, Rautiainen estudió ciencias de la computación y trabajaba como analista de software. Su primer contacto con el rally fue a los 13 años, cuando sus hermanos lo llevaron al 1000 Lakes Rally. La experiencia fue reveladora, pero el deporte seguía siendo solo un espectáculo lejano.
“Fui al 1000 Lakes Rally por primera vez, tendría 13 años... y fue como 'guau', fue revelador”, recuerda Rautiainen sobre su primer contacto con el mundo del rally.
La oportunidad de competir llegó en 1988, cuando un amigo de la infancia, Miko Kalliomaa, le pidió que fuera su copiloto en el Campeonato Juvenil de Finlandia. Aceptó, compaginando su trabajo en informática con esta nueva afición, que pronto mostró ser seria: quedaron segundos en el campeonato, por detrás de un joven Marcus Grönholm.
Tras un arriesgado pero breve salto al campeonato alemán que no funcionó económicamente, Rautiainen regresó a Finlandia y a su antiguo trabajo. Sin embargo, el destino aún guardaba una carta. Un encuentro casual en un rally local en Espoo lo puso en el camino de Grönholm, quien competía acompañado de su hermana como copiloto.
“Fui a hablar con él esa misma tarde y desde entonces hemos estado juntos”, explica Rautiainen sobre el momento en que conoció a Marcus Grönholm.
La asociación comenzó con un presupuesto mínimo, compitiendo en un Toyota Celica GT-Four en un puñado de rallies al año. Eran años de grandes esfuerzos y frecuentes abandonos por accidente, donde pensaban que todo podía acabar en cualquier momento. La perseverancia de su mánager, Robert Gröndahl, fue clave para seguir adelante.
La recompensa llegó en el Rally de Finlandia de 1998. Sus rápidos tiempos de etapa llamaron la atención de todos los grandes equipos. Al final de la prueba, tenían cinco ofertas sobre la mesa. La decisión fue unirse a Peugeot Sport para el desarrollo del nuevo Peugeot 206 WRC en 1999 y una temporada completa en 2000.
El gran salto a Peugeot
Oportunidad única. Tras impresionar en Finlandia 1998, el equipo de Grönholm y Rautiainen recibió cinco ofertas de fabricantes. Eligieron a Peugeot y ganaron su primer rally con el equipo, y el campeonato mundial, en su segunda salida oficial en Suecia 2000.
El éxito fue inmediato. En su segunda salida oficial con Peugeot, el Rally de Suecia de 2000, lograron la victoria. Rautiainen recuerda cómo, tras esa victoria, convenció al equipo para que les diera un calendario completo, argumentando que necesitaban los puntos de los rallies en asfalto para pelear por el título.
La estrategia funcionó. Esa misma temporada, se proclamaron campeones del mundo por apenas cinco puntos de ventaja sobre Richard Burns. Repitieron título en 2002, consolidando su leyenda en el WRC. Sin embargo, para el gran público, Rautiainen es famoso por un incidente muy diferente.
“Tuvimos que parar porque una piedra subió y atravesó el asiento de Timo. Se le metió por el culo a Timo”, fue la explicación de Grönholm en Turquía 2004, creando un momento viral.
En el Rally de Turquía de 2004, una barra de acero de refuerzo, que se usaba para sujetar las cintas de los cortes de ruta, atravesó el suelo del Peugeot 206 WRC y el asiento de Rautiainen, impactando contra su hueso coxis. El dolor fue intenso, pero continuaron.
Solo semanas después, en unas pruebas, descubrieron que el impacto le había fisurado el hueso. Para poder competir, el equipo le consiguió un cojín con forma de anillo, que usó el resto de su carrera y que los mecánicos de M-Sport regalaron como broma, bautizándolo como el "anillo para el culo más rápido de la carretera".
El legado de una asociación
Dos títulos mundiales (2000, 2002) y 30 victorias en el WRC son el resultado de la asociación entre Grönholm y Rautiainen. Una colaboración nacida de la casualidad y forjada en años de sacrificio con presupuestos limitados, antes de llegar a la cima con Peugeot.
La historia de Timo Rautiainen es un testimonio de cómo los caminos más inesperados pueden llevar al éxito. Desde su pasión inicial por la tecnología hasta convertirse en el cerebro junto a uno de los pilotos más rápidos de la historia del WRC, su trayectoria sigue inspirando a los aficionados al rally.
El episodio completo del podcast WRC Backstories, presentado por Becs Williams, profundiza en más detalles de su carrera posterior en M-Sport Ford y su vida después de la competición activa.