La marca austríaca KTM, dominadora absoluta del Dakar en motos, amplía sus horizontes de forma histórica.
Presenta el prototipo G-Ecko para competir en la categoría de coches Challenger (T3) en el próximo rally.
El objetivo final es ambicioso: convertirse en la primera marca en ganar la prueba en dos y cuatro ruedas.
Tras un 2025 espectacular en el que Daniel Sanders les dio su vigésima victoria en motos, KTM no se conforma y mira hacia un nuevo desafío. La firma de Mattighofen, líder histórica en la categoría de dos ruedas, ha decidido poner un pie en el mundo de los coches del Dakar.
El proyecto se materializa en la categoría Challenger (antiguamente T3), destinada a prototipos todo terreno ligeros. En colaboración con el experimentado G-Rally Team, propiedad de la familia De Mevius, han desarrollado el KTM G-Ecko.
"Estamos sumamente orgullosos de lanzar esta aventura. Tras muchos meses de trabajo entre bastidores, es un placer ver cómo el proyecto toma forma", declaró Jérémy Chevallereau, director del equipo.
Este movimiento estratégico llega en un momento crucial. Tras superar una delicada situación financiera que puso al grupo al borde del colapso, KTM busca nuevos horizontes para su tecnología y marca. El G-Ecko está inspirado directamente en el KTM X-Bow, el deportivo de circuito que la marca lanzó años atrás.
La base técnica del coche son los chasis OT-3 de Overdrive, que el G-Rally Team ya utilizaba y conoce a la perfección. Sobre esta plataforma fiable y competitiva, se ha construido un prototipo con la estética y el espíritu de la marca austríaca.
El Legado en Dos Ruedas
20 Victorias. Con el triunfo de Daniel Sanders en 2025, KTM alcanzó las 20 victorias absolutas en motos del Dakar, reafirmando su dominio histórico en la disciplina.
Para este primer asalto, el equipo contará con dos tripulaciones oficiales de gran talento. Por un lado, el rápido Charles Munster, hermano del piloto de Ford en el WRC. Por otro, la prometedora Puck Klaasen, quien ya ha demostrado su velocidad ganando una etapa en el Rally de Marruecos con este mismo coche.
"Estoy muy emocionada por mi segundo Rally Dakar con el equipo", declaró Klaasen. "Hemos trabajado duro desarrollando el coche, y nuestro resultado en Marruecos demostró el progreso. Queremos confirmarlo en Arabia Saudí".
"Desde las primeras conversaciones, nuestra ambición fue contar con pilotos talentosos, con el foco puesto en la próxima generación", explicó Grégoire de Mevius, embajador de la marca y figura clave del proyecto.
Además de los dos coches oficiales, se espera que otros dos G-Ecko estén en la salida, pilotados por Kees Koolen y Lex Peters. Esto demuestra la seriedad del proyecto y el interés por crear un parque de clientes competitivo desde el inicio.
El objetivo declarado para esta primera incursión es competir con inteligencia y dejar que los resultados lleguen de forma natural. Sin embargo, las aspiraciones a medio plazo son máximas. KTM quiere escribir un nuevo capítulo en su leyenda dakariana.
Un Club Élite por Entrar
Tres Hombres, Una Marca. Solo Stéphane Peterhansel, Hubert Auriol y Nani Roma han ganado el Dakar en motos y coches. KTM podría ser la primera marca en lograrlo.
En el horizonte está un hito sin precedentes: convertirse en la primera marca en la historia en ganar el Dakar tanto en la categoría de motos como en la de coches. Un club de élite al que solo pertenecen tres pilotos: Stéphane Peterhansel, Hubert Auriol y Nani Roma.
La sombra de BMW, que rozó este logro en el pasado ganando con Auriol y Gaston Rahier en motos y brillando con los X-Raid en coches, planea sobre este desafío. KTM quiere ir un paso más allá y conseguirlo.
Este proyecto también representa una nueva vida para la tecnología del X-Bow. El deportivo de calle, que había pasado por dificultades, ha sido revitalizado por un grupo de inversores encabezado por la familia De Mevius, encontrando en el raid una vía de desarrollo y exposición de alto nivel.
"Este es solo el primer paso para KTM X-Bow y el equipo G Rally, y ya estamos trabajando arduamente en los próximos pasos", adelantó Grégoire de Mevius sobre el futuro del programa.
La puesta a punto ha sido intensa, con un extenso programa de pruebas que incluyó el Rally de Marruecos. Allí, además del rendimiento, se validó la fiabilidad del coche en condiciones extremas, un factor clave para sobrevivir a los cerca de 8.000 km y las dos semanas de infierno que plantea el Dakar.
Con este movimiento, KTM envía un mensaje claro de ambición y recuperación. No se conforma con ser el rey indiscutible de las motos, sino que quiere expandir su imperio naranja a las cuatro ruedas, empezando por la accesible pero hipercompetitiva clase Challenger.
La Prueba Definitiva: Dakar 2025
8.000 km de Desafío. La edición 2025, con 12 etapas y casi 8.000 km por Arabia Saudí, incluirá un agotador crono de 48 horas, poniendo a prueba al nuevo G-Ecko desde el inicio.
La hoja de ruta está trazada. El primer objetivo es terminar la carrera y ser competitivos en la categoría. Después, luchar por etapas y, con el tiempo, aspirar a la victoria de clase. El camino para igualar a los Peterhansel, Auriol y Roma es largo, pero KTM ha dado el primer y decisivo paso.
El mundo del motor sigue de cerca esta apuesta. Ver a una marca con tanto pedigree en el raid ampliar su campo de batalla es un acontecimiento. El desierto de Arabia Saudí será el juez que decida si el rugido del G-Ecko se convierte en una nueva pesadilla para sus rivales.