La FIA ha dado un paso histórico al ratificar el primer reglamento para vehículos propulsados por hidrógeno líquido.
Esta tecnología, que solo emite agua, atrae a fabricantes como Toyota, BMW y Ferrari, además de la industria aeroespacial.
El objetivo es usar la competición como un laboratorio para acelerar innovaciones clave para un futuro sostenible.
La historia del motor está marcada por innovaciones nacidas en la pista. Los frenos de disco o los híbridos de F1 son ejemplos claros.
Ahora, la necesidad social de sostenibilidad impulsa la siguiente revolución. En junio, el Consejo Mundial de Motor ratificó un hito.
Se aprobaron las primeras reglas técnicas y de seguridad para vehículos de hidrógeno líquido (LH₂). Este marco permite un uso seguro.
También sirve como plataforma para acelerar la innovación. Nicolas Aubourg, responsable de I+D de la FIA, explica su potencial.
El hidrógeno es posiblemente la expresión máxima de sostenibilidad. Combina H₂ y oxígeno del aire, y el único subproducto en el escape es agua, si la combustión se controla bien.
La FIA busca descarbonizar el deporte del motor. Esta tecnología ha captado el interés de varios grandes fabricantes mundiales.
El panorama energético futuro es incierto, lo que impulsa la investigación. La competición ofrece un campo de pruebas ideal para ello.
Fabricantes interesados en el hidrógeno
- Toyota: Ya tiene un coche de calle, el Mirai.
- BMW: A punto de lanzar un modelo de hidrógeno.
- Hyundai: Cuenta con modelos de hidrógeno en su gama.
- Alpine: Ha mostrado demostradores de esta tecnología.
- Ferrari: Interesada en su uso con combustión interna.
El proyecto comenzó en 2021 centrado en hidrógeno gaseoso comprimido. Se usa comúnmente en vehículos de carretera.
Pronto se vieron sus limitaciones para la competición. Los tanques eran demasiado grandes, pesados y el repostaje, muy lento.
En invierno de 2023 se tomó la decisión estratégica. Cambiar al hidrógeno líquido, con mayor densidad energética.
Era un territorio prácticamente inexplorado. La FIA buscó experiencia en todos los ámbitos relacionados con el hidrógeno.
Ecosistema de expertos reunido por la FIA
- Industria aeroespacial: Arianespace y el grupo Ariane aportan conocimiento en cohetes.
- Proveedores industriales: Air Products para suministro y FORVIA para tanques.
- Fabricantes de automoción: Toyota y BMW con experiencia en coches de calle.
Para la industria aeroespacial o la automoción, el motor es un refugio. Es un entorno de desarrollo puro y rápido.
No priman la fiabilidad o confort a largo plazo, sino el rendimiento. Los ciclos de innovación se miden en años, no décadas.
Con el apoyo experto, el Departamento Técnico de la FIA comenzó a ensamblar "ladrillos". Son las especificaciones clave.
Entre ellos destacan el almacenamiento seguro, el control de temperatura, la minimización del peso y los protocolos de repostaje.
El punto de trabajo del hidrógeno líquido en motor es muy específico. Es extremadamente frío y hay que aislarlo de cualquier calor, algo que un coche de carreras genera en abundancia.
El gran desafío es el "boil-off" o ebullición. El calor ambiental hace que el LH₂ se evapore, aumentando la presión.
La solución pasa por una "jacket de vacío" alrededor del tanque. Un aislamiento muy eficiente para mantener la temperatura.
La ventaja en competición es que no se necesita almacenar el combustible durante mucho tiempo, como en un coche de calle.
Esto permite explorar soluciones de aislamiento y diseño optimizadas para el empaquetamiento de un monoplaza.
El Departamento de Seguridad de la FIA ya realiza pruebas físicas. Se construyen sistemas con 20 kg de LH₂, el máximo regulado.
Se testean sobrepresiones, cortes de tuberías y, el siguiente paso, derrames completos para estudiar el comportamiento.
La reducción de peso es otro objetivo primordial. Se necesitan unos 300 litros de LH₂ para una carrera, frente a 120 de gasolina.
Retos técnicos y avances en curso
- Peso de los tanques: Se están desarrollando tanques compuestos que reducen el peso cada día.
- Bombas de combustible: Las actuales pesan unos 30 kg. El objetivo es acercarlas a los 500 gr de una bomba tradicional.
- Repostaje ultrarrápido: El objetivo es repostar 1 kg por segundo, pasando de 10 minutos a unos 40 segundos.
El repostaje es otro "ladrillo tecnológico" crucial. TotalEnergies colabora en el suministro para la resistencia.
Las estaciones para camiones ya repostan en 10 minutos, pero la competición exige 40 segundos. Un reto complejo pero posible.
Para Aubourg, crear este reglamento abre un vasto campo de experimentación. Un laboratorio con impacto real en la sociedad.
Las nuevas generaciones están muy preocupadas por la sostenibilidad. El deporte del motor tiene el deber de anticiparse.
Este trabajo no es solo una obligación, sino una tarea apasionante. La pista vuelve a ser el crisol del progreso tecnológico.