Ford marca su territorio en el Dakar con una filosofía técnica radical: un rugido V8 atmosférico.
Frente a los motores turbo de sus rivales, el Raptor T1+ apuesta por la fiabilidad y la simplicidad.
La evolución del coche se centra en la reducción de peso y un sistema de suspensión único con Fox.
El Ford Raptor T1+ se anuncia con un sonido inconfundible en el desierto. Su corazón es un bloque Coyote Darkhorse V8 de 5.0 litros y 32 válvulas, sin ningún turbocompresor.
Mientras el Dacia Sandrider y el Toyota Hilux usan V6 biturbo, Ford sigue un camino distinto. Esta decisión nació de una interpretación inicial del reglamento que permitía motores atmosféricos con restrictor.
La Filosofía del V8 Atmosférico
- Motor: Coyote Darkhorse V8 5.0L, 32V, naturalmente aspirado.
- Ventaja Clave: Fiabilidad y simplicidad mecánica extrema.
- Comparativa: Sin turbos, intercooler ni complejidades asociadas.
- Resultado: Menor calor en el habitáculo y mayor robustez.
Un cambio reglamentario obligó a instalar un sensor de par, igualando el rendimiento con los turbo. Bajo esta curva de par impuesta, el V8 no tiene desventaja. Su respuesta del acelerador es excelente.
El ingeniero jefe Joan Navarro explica que el consumo no es excesivo. Al limitar la potencia a unos 400 CV, el motor no trabaja forzado. Por eso usa un solo escape, en aras de la simplicidad.
El Gran Reto: Refrigeración
- Escenario Crítico: Dunas a 40 km/h a pleno gas.
- Problema: Baja velocidad = poco flujo de aire para refrigerar.
- Solución: Análisis CFD y diseño milimétrico de conductos.
- Objetivo: Mantener temperaturas bajo control con demanda energética máxima.
La aerodinámica es secundaria, pues la velocidad máxima está limitada a 170 km/h. El verdadero quebradero de cabeza es refrigerar un motor grande a ritmos de duna, donde se pisa a fondo a muy baja velocidad.
Aquí, el trabajo con dinámica de fluidos computacional (CFD) es clave. Cada conducto debe estar perfectamente posicionado para que el aire fluya de manera óptima en las condiciones más adversas.
La fiabilidad es extremadamente importante en el Dakar, y esa fue la razón principal. El motor es más robusto que un turbo.
Así justifica Navarro la elección del propulsor. En una carrera donde terminar es el primer objetivo, la simplicidad se convierte en una virtud estratégica de primer orden.
Ford también rompe moldes en la suspensión. Mientras la mayoría usa amortiguadores Reiger, el equipo angloamericano ha confiado en la marca estadounidense Fox.
Evolución del Raptor T1+ "Evo"
- Prioridad 1: Reducción de peso para acercarse al mínimo de 2.010 kg.
- Prioridad 2: Solucionar fallos y mejorar la mantenibilidad.
- Prioridad 3: Optimizar la electrónica y adaptación al sensor de par.
- Resultado: Un coche más ligero, fiable y con mejor suspensión.
Tras un debut con victorias de etapa y un tercer puesto final en 2025, el equipo ha centrado el desarrollo en hacer el coche más ligero y fiable. La versión actualizada se denomina internamente "Evo".
La apuesta por los amortiguadores Fox, con su experiencia en Baja, ha dado frutos. El equipo realiza pruebas extensas para adaptarlos al estilo de conducción del rally raid, con dos amortiguadores por rueda.
Con siete coches en la salida, Ford amplía su compromiso. La combinación del rugido del V8, la suspensión Fox y una filosofía basada en la robustez define un enfoque único para conquistar el Dakar.