Una leyenda viva del Dakar ha vuelto. Bruno Saby, ganador en 1993, se reencuentra con el desierto 20 años después.
A sus casi 77 años, descubre una carrera radicalmente distinta desde el volante de un SSV y desde la retaguardia.
Su regreso ha sido una lección de humildad y resistencia, con una noche de 200 km en un mar de polvo que él nunca olvidará.
El Dakar 2026 escribe un capítulo de leyenda. Bruno Saby, el piloto francés que conquistó la edición de 1993 al volante de un Mitsubishi Pajero oficial, ha regresado. No lo hace para luchar por la victoria, sino para vivir la aventura desde una perspectiva completamente nueva y ayudar a las nuevas generaciones.
A sus casi 77 años, Saby se enfrenta a un Dakar transformado, al volante de un Taurus Evo Max SSV (dorsal #328), lejos de la comodidad y los recursos de un equipo de fábrica. Su misión es triple: apoyar a Alexandre Giroud, formar a Benjamin Boulloud en la navegación y, simplemente, revivir la pasión.
Bruno Saby en Cifras
- Victorias: Ganador del Rally Dakar 1993.
- Triple Corona: Único piloto francés en ganar el Dakar, el Rally de Montecarlo y el Tour de Córcega.
- Participaciones: 14 ediciones entre 1992 y 2007.
- Regreso: Vuelve 20 años después, a los casi 77 años de edad.
- Vehículo 2026: Taurus Evo Max (SSV).
La Odisea de la Etapa 9
- Problema: Enganche y avería en el tren delantero al inicio de la especial.
- Solución: Esperar a la asistencia sin piezas para reparar in situ.
- Consecuencia: 200 kilómetros recorridos de noche.
- Condiciones: Un "mar de polvo" que hacía la navegación casi imposible.
- Veredicto de Saby: "En cuarenta años de carreras, no recuerdo un día así".
La etapa 9, entre Wadi Ad Dawasir y el Campamento Refugio, se convirtió en una prueba de fuego. Lo que para muchos es una anécdota difícil, para un campeón acostumbrado a la punta es una lección de humildad extrema. Saby y su equipo llegaron al ASS cubiertos de polvo y muy tarde.
No es divertido para navegar, pero no te queda otra que aceptarlo. Sabía que sería complicado, pero me recordaba a mí mismo que en el Dakar los contratiempos son inevitables.
Esta resignación activa es la clave de su mentalidad. Saby no se lamenta; analiza, acepta y sigue adelante. Está viviendo la cara B del Dakar, la que sufren cientos de participantes anónimos y que él, como piloto oficial, apenas había vislumbrado.
UNA PERSPECTIVA INÉDITA: EL DAKAR DESDE ATRÁS
Esta experiencia está cambiando su percepción de la carrera. Saby descubre el mérito abrumador de quienes compiten lejos de los focos, lidiando con el polvo cegador, las huellas destrozadas y los retrasos acumulados.
Reconoce que, en sus 15 años como piloto de fábrica, nunca había "vivido" esto. Mientras antes el desafío era atacar y esquivar peligros a gran velocidad, ahora el reto es la paciencia, la gestión de la frustración y la pura supervivencia mecánica y mental.
La Diferencia Entre Ganar y Solo Terminar
- Piloto Oficial (1993-2007): Enfocado en la victoria, con asistencia impecable y coche de primer nivel.
- Piloto Privado (2026): Enfocado en terminar, dependiendo de una asistencia limitada y con un vehículo SSV.
- Mérito según Saby: "Todos los pilotos tienen un mérito tremendo".
- Atacar vs. Aceptar: "Delante, hay que atacar. Detrás, hay que aceptar".
- Objetivo común: "Este también lo voy a terminar, aunque me tenga que dejar la piel cada día".
A pesar de las dificultades, Saby no pierde el entusiasmo. Encuentra divertido el SSV y no se arrepiente de su decisión de volver. Su copiloto, Benjamin Boulloud, no oculta su admiración: "Disputar mi segundo Dakar con una leyenda como Bruno es un honor... Aprendemos mucho sobre nosotros mismos".
Después de esto, no podremos quejarnos hasta el fin de nuestros días.
Esta frase final de Saby lo resume todo. El Dakar 2026, lejos de ser un nostálgico paseo, se ha convertido en una de sus pruebas más duras. Pero es precisamente esa dureza, ese enfrentamiento con lo peor de la carrera, lo que le reafirma por qué el Dakar es único.
Su regreso es un recordatorio de que el espíritu del Dakar no reside solo en la victoria, sino en el desafío puro. Saby, que ya lo ganó todo, ha vuelto para enfrentarse al abismo de la retaguardia y salir, una vez más, fortalecido.
Mientras la nueva generación lucha por emular su hazaña de 1993, el maestro les da una lección desde atrás: la verdadera victoria a veces es simplemente tener el valor de volver a empezar, sin garantías, solo con la pasión como combustible.