F1 › Así funciona el volante: más de 25 botones y 80 horas de fabricación

Hace más de un mes
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El volante de un Fórmula 1 es uno de los componentes más complejos y personalizados del monoplaza.

Con más de 25 botones y switches, controla desde el balance de frenos hasta el diferencial y el motor.

Cada unidad requiere aproximadamente 80 horas de fabricación artesanal con materiales de alta tecnología.

Un volante de Fórmula 1 típico contiene 25 botones e interruptores además del embrague y las paletas de cambio. Cinco de ellos están dedicados exclusivamente a los ajustes de frenado del coche.

El piloto puede desplazar el balance de frenos delantero-trasero, modificar la frenada motor o ajustar la "migración de frenos" —cambio dinámico del balance según la intensidad de la frenada—.

El interruptor "Strat" probablemente sería elegido como el más importante por un piloto, ya que tiene un gran impacto en el rendimiento del coche al controlar los modos de la unidad de potencia.

Tres switches adicionales controlan el diferencial —transferencia de par entre las ruedas traseras— para la entrada, vértice y salida de curva. El resto gestionan desde ajustes del motor hasta la radio o el limitador de velocidad en pitlane.

FUNCIONES PRINCIPALES DEL VOLANTE

  • Frenos: 5 controles para balance, frenada motor y migración dinámica.
  • Diferencial: 3 ajustes para entrada, vértice y salida de cada curva.
  • Motor: Interruptor "Strat" para modos de potencia y gestión energética.
  • DRS: Botón dedicado para activar el Sistema de Reducción de Resistencia.
  • Display: Cambio de información mostrada en pantalla central.
  • Otros: Radio, limitador pitlane, confirmaciones al equipo.

El DRS —Sistema de Reducción de Resistencia— también se activa con un botón. Su efecto es aún mayor con los alerones traseros más grandes introducidos en temporadas recientes.

La función más usada, lógicamente, es la dirección misma seguida por los cambios de marcha. En una vuelta típica en Melbourne, el piloto usa las paletas unas 50 veces.

FABRICACIÓN Y MATERIALES

  • Materiales: Fibra de carbono, fibra de vidrio, silicona, titanio y cobre.
  • Componentes: Cientos de partes individuales que forman conjuntos mayores.
  • Producción: 80 horas aproximadas de fabricación por unidad.
  • Fabricación: La mayoría de componentes se construyen internamente en la fábrica del equipo.
  • Excepciones: Solo la pantalla central y su placa base son partes comunes a todos los equipos.
  • Personal: Diseñadores mecánicos, eléctricos y técnicos de cableado participan en el proceso.

Quince LED indicadores de cambio ubicados sobre la pantalla central ayudan al piloto a encontrar el punto de cambio ideal. Además de dirigir y cambiar, ajusta constantemente el balance de frenos para adaptarse a cada curva.

La dificultad para operar los botones a máxima velocidad es extrema. Las vibraciones, los guantes y el pequeño tamaño de los controles complican la interacción precisa.

PERSONALIZACIÓN Y USO EN CARRERA

  • Personalización: Cada volante se adapta ergonómicamente a las manos del piloto.
  • Proceso continuo: Los pilotos solicitan ajustes durante la temporada según circuitos y preferencias.
  • Seguridad: Botones de alta fiabilidad tipo aeronáutico con feedback táctil y fuerza de actuación.
  • Protección: Pequeños bordes de plástico rodean botones críticos para evitar activaciones accidentales.
  • Circuitos: La disposición de protecciones puede cambiar entre carreras —especialmente importante en Mónaco—.
  • Cantidad: Cada piloto recibe 3-4 volantes por temporada completa.

Para reducir errores, los equipos usan botones de alta fiabilidad similares a los aeronáuticos. Requieren mayor fuerza táctil y ofrecen un "click" audible y tangible al presionarlos.

Pequeños bordes de plástico alrededor de botones críticos minimizan activaciones accidentales. Estos bordes pueden modificarse entre carreras, siendo cruciales en curvas cerradas como la horquilla de Mónaco.

Los pilotos están profundamente involucrados en el diseño. La ergonomía, forma de las empuñaduras y distribución de botones se personalizan según sus preferencias y estilo de conducción.

El equipo monitoriza constantemente los datos. Si un piloto selecciona accidentalmente un ajuste incorrecto, puede ser informado inmediatamente por su ingeniero de pista para corregirlo.

Así, el volante de Fórmula 1 representa la máxima expresión de interfaz hombre-máquina en el automovilismo. Un centro de control que conjuga tecnología extrema con artesanía personalizada.



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