El primer coche nunca se olvida. Color, precio, primeras aventuras y, a veces, el primer accidente. Para los pilotos de la DRM, fue el inicio de todo.
Andreas Dahms, Chris Gropengießer, Patrick Pusch y Timo Weigert recuerdan sus primeros autos: desde un BMW 1802 ti de 1972 hasta un Mini One de 2006.
Historias de juventud, velocidad y pasión que, en algunos casos, llevaron directamente al rally.
El primer coche propio es un recuerdo imborrable. Color, precio, los primeros viajes importantes y, a veces, el primer accidente. Para algunos pilotos de la Deutsche Rallye-Meisterschaft (DRM), ese primer coche fue el inicio de una carrera en el motor. Hemos preguntado a cuatro de ellos cómo empezó todo.
ANDREAS DAHMS — BMW 1802 TI (1972)
Andreas Dahms compró su primer coche ya con 17 años —con el dinero de su salario de aprendiz. Era un BMW 1802 ti, año 1972, en el llamativo color Inka, descubierto a través de un anuncio en el periódico. El impulso decisivo llegó de un cliente de su empresa de formación, que utilizaba un BMW de este tipo en el automovilismo. Dahms observó su configuración, adoptó algunos detalles para su propio coche y, poco después, ya estaba en la línea de salida. Con el tiempo, vendió el BMW a un amigo, pero el coche acabó con un siniestro total.
CHRIS GROPENGIEßER — MINI ONE SEVEN EDITION (2006)
La elección de Chris Gropengießer fue decididamente más británica. Su primer coche fue un Mini One Seven Edition rojo, año 2006, con franjas blancas en el capó. Con 18 años, su familia le regaló el Mini, que estaba en tan buen estado que no hubo mucho que dudar. El coche le acompañó durante el instituto, la formación y la universidad, realizando innumerables viajes a su lugar de estudio. Y a diferencia de la mayoría de los coches de esta historia, el Mini sigue ahí: Gropengießer aún lo conserva.
PATRICK PUSCH — VW GOLF 2 GTI 16V (1989)
Patrick Pusch se cumplió su deseo automovilístico también con 17 años. Financiado con trabajos de verano y encontrado en mobile.de, un VW Golf 2 GTI 16V azul del año 1989 fue su primer coche propio. Una anécdota que recuerda especialmente: el trayecto de Wittenberg al Estadio Olímpico de Berlín lo recorrió con el Golf en 52 minutos. Sobre los detalles de ese viaje prefiere no hablar hoy en día. Con el tiempo, el mantenimiento del GTI se volvió demasiado caro y Pusch tuvo que separarse de él.
TIMO WEIGERT — BMW E30 318IS (1989)
Para Timo Weigert, el primer coche estuvo directamente relacionado con su primer rallye. Su padre había comprado un BMW E30 318is rojo, año 1989, para la Copa BMW 318is. En 2007, con 18 años, Weigert se puso al volante en la Rallye Scheßlitz —su primera participación en una carrera. Y comenzó de forma espectacular: en el primer salto, Weigert voló. El salto fue largo, el aterrizaje duro y ambos soportes de la suspensión trasera se rompieron. Aun así, Weigert completó el rallye con el coche dañado. Ese BMW ya no existe: un año después, su padre volcó con el coche.
LOS PRIMEROS COCHES DE LOS PILOTOS DE LA DRM
- Andreas Dahms: BMW 1802 ti (1972), color Inka, comprado con 17 años.
- Chris Gropengießer: Mini One Seven Edition (2006), rojo con franjas blancas, regalo familiar.
- Patrick Pusch: VW Golf 2 GTI 16V (1989), azul, comprado con 17 años.
- Timo Weigert: BMW E30 318is (1989), rojo, su primer coche de rallye.
EL PRIMER COCHE NUNCA SE OLVIDA
El primer coche no tiene por qué haber sido el mejor, el más rápido o el más valioso. Pero pocos permanecen tanto en la memoria. Como demuestran las historias de estos cuatro pilotos de la DRM, a veces es el comienzo de una pasión que, años después, lleva hasta el rally.
Dahms, Gropengießer, Pusch y Weigert comparten algo más que su presencia en el campeonato alemán: todos recuerdan con cariño ese primer coche que marcó el inicio de su historia sobre ruedas. Y aunque algunos ya no existen —destrozados en un accidente o desaparecidos en el tiempo—, las historias que los acompañan siguen vivas.
El primer coche nunca se olvida. Para estos pilotos de la Deutsche Rallye-Meisterschaft, fue el punto de partida de una vida dedicada al motor. Desde el BMW 1802 ti de Dahms hasta el Mini One de Gropengießer, pasando por el Golf GTI de Pusch y el BMW E30 de Weigert, cada historia es un recordatorio de que el amor por los coches empieza, a menudo, con el primero.