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Porsche presentó en 1968 el 909 Bergspyder, el coche de carreras más ligero de su historia con solo 400 kg.
Su depósito esférico de titanio ahorraba siete kilogramos y prescindía de la bomba de combustible.
El motor de 275 CV y 1,4 kg/CV le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en solo 2,5 segundos.
El 8 de septiembre de 1968, Porsche se presentaba en la penúltima prueba del Campeonato de Europa de Montaña en el monte Gaisberg, cerca de Salzburgo, con el 909 Bergspyder. Tras cinco victorias en cinco participaciones con el 910/8 Bergspyder, el departamento de competición había seguido desarrollando a un ritmo frenético y llevó hasta allí el Porsche más ligero de la historia. Pesaba solo 400 kilogramos y medía 3,48 metros de largo, 1,80 metros de ancho y 75 centímetros de alto.
Las carreras de montaña le servían a Porsche como campo de pruebas para todo lo que permitiera ahorrar kilos y mejorar el rendimiento en las competiciones de resistencia. El 909 tomó elementos de su predecesor: cubos de rueda, muelles de suspensión y pinzas de freno de titanio, bastidor tubular de aluminio, componentes del motor de titanio y magnesio, discos de freno de berilio ultraligeros y una carrocería de fibra de vidrio de solo diez kilogramos.
EL DEPÓSITO ESFÉRICO DE TITANIO
La gran novedad del 909 Bergspyder era un componente situado junto al motor, aproximadamente con el doble del tamaño de un balón de fútbol y sujeto por tres correas: el depósito esférico de titanio. Fabricado con titanio de 0,8 milímetros de espesor, albergaba en su interior una bolsa de goma que se llenaba de gasolina. El espacio entre el titanio y el caucho se presurizaba con nitrógeno a unos 15 bares.
Como resultado de este experimento, en el 909 se prescindió de la bomba de alimentación de gasolina, lo que supuso un ahorro de peso de hasta siete kilogramos. Una cifra impresionante para un departamento de competición que luchaba por cada gramo. El depósito conectaba directamente con la bomba de inyección mecánica, eliminando componentes innecesarios.
275 CV Y 1,4 KG/CV
Gracias a los 275 CV del motor ocho cilindros bóxer con distribución por eje vertical y dos litros de cilindrada, el 909 aceleraba de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos. La relación peso-potencia se situaba en unos sensacionales 1,4 kg/CV, valores similares a los de la Fórmula 1 de la época. Dependiendo de la relación de transmisión, alcanzaba 250 km/h.
La otra novedad era el reparto de pesos entre ejes mejorado. El diferencial autoblocante estaba en la parte más retrasada, mientras que la estructura del asiento se desplazó hacia el extremo anterior, al igual que el motor y la caja de cambios. Los pies del piloto quedaban delante del eje delantero, rodeados únicamente por la delicada estructura de aluminio del bastidor tubular y la carrocería de fibra. Para eso hacía falta mucha confianza.
PORSCHE 909 BERGSPYDER — DATOS TÉCNICOS
- Peso: 400 kg.
- Dimensiones: 3,48 m (largo) x 1,80 m (ancho) x 0,75 m (alto).
- Motor: 8 cilindros bóxer, 2.0 L.
- Potencia: 275 CV.
- Relación peso-potencia: 1,4 kg/CV.
- 0-100 km/h: 2,5 segundos.
- Velocidad máxima: 250 km/h.
- Depósito: Esférico de titanio (0,8 mm de espesor).
- Presión: 15 bar (nitrógeno).
- Ahorro de peso: 7 kg (sin bomba de combustible).
- Unidades fabricadas: 2.
LA BREVE TRAYECTORIA DEL 909
El 909 Bergspyder solo disputó dos pruebas. En el Gaisberg, el motor se ahogaba y fallaba debido a la mezcla demasiado rica, lo que se tradujo en un tercer puesto para Rolf Stommelen. En la final del Mont Ventoux francés, el equipo combinó el depósito esférico con una bomba de gasolina, y Stommelen terminó en segunda posición.
Tras su segunda participación, la era del 909 llegó a su fin. Porsche se retiró del Campeonato de Europa de Montaña para concentrar todos sus recursos en el Mundial de Marcas y en Le Mans. En 1970, el 908/3 corrió en Nürburgring y en la Targa Florio, resultando casi imbatible en trazados revirados gracias a la distribución del peso implementada por primera vez en el 909.
UN SÍMBOLO DE INNOVACIÓN
El experimento del depósito esférico terminó junto con la breve trayectoria del 909, del que solo se fabricaron dos unidades. Sin embargo, lo que sí se mantuvo en el departamento de competición tras nueve títulos en once ediciones del Campeonato de Europa de Montaña fue una mentalidad creativa que intentaba innovar constantemente. La esfera de titanio se convirtió en un símbolo de la curiosidad constante por explorar los límites de lo posible.
El Porsche 909 Bergspyder sigue siendo hoy el coche de carreras más ligero de la historia de la marca. Con 400 kg, un depósito esférico de titanio que ahorraba 7 kg y un motor de 275 CV, este arma de las carreras de montaña de 1968 demostró que la obsesión por el peso podía llevar a soluciones tan ingeniosas como radicales. Su legado en el reparto de pesos influyó en el exitoso 908/3 y, sobre todo, dejó una mentalidad innovadora que sigue guiando a Porsche en la búsqueda constante de los límites de la ingeniería.

