Matthieu Cauvin está a un paso de cumplir su sueño de terminar el Dakar y colgarse la medalla de 'finisher'.
En la meta de la penúltima etapa, recibió una sorpresa emotiva: la visita de sus dos hijos pequeños.
El piloto francés afrontó la prueba con cinco costillas rotas, superando lesiones y presión.
Para Matthieu Cauvin, piloto de la KTM número 120, el Dakar 2026 es la materialización de un sueño de toda la vida. Su único objetivo era llegar a Yanbu, colgarse la medalla de finalista y regresar a casa para mostrársela con orgullo a sus dos hijos.
Lo que no esperaba era que sus hijos fueran a esperarle a la meta. Fue su mujer, Émilie, quien organizó la emotiva sorpresa, apareciendo en la línea de llegada de la etapa 12 junto a los pequeños.
El momento fue pura magia para un piloto que acababa de sufrir una jornada de gran estrés y presión. La llegada de sus hijos transformó por completo su estado de ánimo.
Llego a la meta y les digo a los chicos de la ASS que hoy no he disfrutado nada. Y entonces, de repente, mis dos hijos se me echan encima. Ha sido genial, mágico.
La pasión de Cauvin por el Dakar nació en la infancia. Creció viendo las imágenes del rally en France 3 junto a su padre, un apasionado de las motos. Esas retransmisiones plantaron la semilla de un sueño que hoy está a punto de cumplirse.
Su camino hacia las dos ruedas comenzó a los 15 años con el motocross. El entorno de Draguignan, su localidad natal, era propicio, con amigos como el futuro subcampeón mundial de MXGP Gautier Paulin.
Sin embargo, la figura clave que orientó su carrera fue el pentacampeón del mundo de enduro Antoine Méo. Méo le mostró el camino de una disciplina basada en el compromiso y la resistencia, valores esenciales para el Dakar.
El camino de Matthieu Cauvin hacia el Dakar
- Inspiración infantil: Veía el Dakar en la TV con su padre cada enero.
- Inicio en el motor: Motocross a los 15 años en Draguignan.
- Influencia clave: El endurista Antoine Méo le orientó hacia el enduro y el rally raid.
- Amistades: Creció junto al piloto de MXGP Gautier Paulin.
- Proyecto grupal: La idea del Dakar nació entre su grupo de amigos del enduro.
- Retrasos: Lesiones (rodilla) aplazaron su debut, inicialmente previsto para 2024.
El proyecto Dakar nació como una idea compartida con su grupo de amigos del enduro, con los que competía en pruebas como el Trèfle Lozérien. Estaba previsto para 2024, pero las lesiones, especialmente en una rodilla, retrasaron el sueño.
Finalmente, en 2026, pudo viajar a Arabia Saudí. Llegó incluso con una preparación limitada, ya que una lesión en el Rallye du Maroc 2025 le impidió entrenar con normalidad hasta finales de noviembre.
Peor aún: comenzó el Dakar con cinco costillas rotas. Su mayor miedo era que se activase el airbag de su equipamiento, lo que ocurrió trágicamente en una caída durante la segunda etapa.
A pesar del dolor y las dificultades, Cauvin encontró momentos de puro placer. Disfrutó especialmente de la arena, las dunas y las dos etapas maratón vividas junto a sus amigos.
Empecé este Dakar con cinco costillas rotas y solo tenía un miedo, que se me activara el airbag. Y eso es lo que pasó el segundo día en una caída... Así que el comienzo fue complicado.
Son esos "momentos inolvidables", como él los define, los que le han permitido aguantar y llegar hasta el final. Reconoce que ha habido días muy duros, pero también otros en los que se ha sentido fenomenal sobre la moto.
Ahora, a las puertas de la última etapa, Cauvin no piensa aún en una segunda participación. Solo dice que acompañaría a su hermano si quisiera hacerlo, o si el rally se mudase a un nuevo país por descubrir.
Superación y balance de su primer Dakar
- Condición física inicial: 5 costillas rotas al inicio de la carrera.
- Miedo cumplido: Se activó el airbag en una caída el día 2, agravando el dolor.
- Momento clave: El placer de pilotar volvió a partir del quinto día.
- Grandes momentos: Arena, dunas, etapas maratón con amigos.
- Peores momentos: Días de dolor extremo y gran presión.
- Filosofía: "Si estamos aquí también es para vivir todo eso".
- Futuro: Disfrutar de la familia, llevar a sus hijos a moto, y tal vez ayudarlos a preparar su propio Dakar.
Su plan inmediato es disfrutar de su familia y llevar a sus hijos a montar en moto. Incluso se plantea ayudarles, si algún día lo desean, a preparar su propio Dakar, continuando así un hermoso legaje familiar.
La historia de Matthieu Cauvin es la esencia misma del Dakar: superación, sueños cumplidos y los valores humanos que trascienden el mero resultado deportivo. Su medalla de 'finisher' tendrá un valor incalculable.



